jueves, 24 de abril de 2014

Gabriel García Márquez

Hace ya una semana que nos dejó este gran literato. A riesgo de parecer cursi, creo firmemente que la Literatura sigue llorando su ausencia… Sin embargo, por otro lado, es más que probable que algún incauto lector que no lo conociera haya llegado a las librerías preguntando por su obra.


Y así, de ese modo, ha caído en las manos de Jaime esos Cien años de soledad; o puede que Rosa conozca por primera vez La horajasca o El coronel no tiene quien le escriba. A lo mejor, Carlos ve la película de El amor en los tiempos del cólera y eso le lleva a la novela y de ahí a Cuando era feliz e indocumentado.
Es precisamente ese el mejor tributo que se le puede hacer a un escritor: conocer sus obras, leerlas y compartirlas. Por eso, desde Otras Palabras queremos compartir una serie de poemas con que nos regaló a lo largo de su vida.
Esperamos que os gusten. 

A. R. S.
                                 “La muerte de la rosa”:
Murió de mal de aroma
rosa idéntica, exacta.
Subsistió a su belleza,
sucumbió a su fragancia.
No tuvo nombre: acaso
la llamarían Rosaura,
o Rosa-fina, o Rosa
del amor o Rosalía,
o simplemente: Rosa,
como la nombra el agua.
Más le hubiera valido
ser siempreviva, Dalia,
pensamiento con luna
como un ramo de acacia.
Pero ella será eterna:
fue rosa y eso basta.
Dios le guarde en su reino
a la diestra del alba.




                                  “Poema desde un caracol”

Yo he visto el mar. Pero no era
El mar retórico con mástiles
Y marineros amarrados
A una leyenda de cantares.

Ni el verde mar cosmopolita
—mar de Babel— de las ciudades,
que nunca tuvo unas ventanas
para el lucero de la tarde.

Ni el mar de Ulises que tenía
Siete sirenas musicales
Cual siete islas rodeadas
De música por todas partes.

Ni el mar inútil que regresa
Con una carga de paisajes
Para que siempre sea octubre
En el sueño de los alcatraces.

Ni el mar bohemio con un puerto
Y un marinero delirante
Que perdiera su corazón
En una partida de naipes.

Ni el mar que rompe contra el muelle
Una canción irremediable
Que llega al pecho de los días
Sin emoción, como un tatuaje.

Ni el mar puntual que siempre tiene
Un puerto para cada viaje
Donde el amor se vuelve vida
Como en el vientre de una madre.

Que era mi mar el  mar eterno,
Mar de la infancia, inolvidable,
Suspendido de nuestro sueño
Como una paloma en el aire.

Era el mar de la geografía
De los pequeños estudiantes,
Que aprendimos a navegar
En los mapas elementales.

Era el mar de los caracoles,
Mar prisionero, mar distante,
Que llevábamos en el bolsillo
Como un juguete a todas partes.

El mar azul que nos miraba,
Cuando era nuestra edad tan frágil
Que se doblaba bajo el peso
De los castillos en el aire.

Y era el mar del primer amor
En unos ojos otoñales.
Un día quise ver el mar

—mar de la infancia— y ya era tarde.

domingo, 20 de abril de 2014

Musiquita de la buena

Esta vez la cosa no va de poesía... Queríamos compartir este vídeo con todos porque está realizado con un montón de humor y de “arte”.

Ahí va el videoclip:

70 Million, de Hold Your Horses! El álbum es Sorry! Household, editado en 2011.


Por cierto, un premio para aquel que identifique todos los cuadros que aparecen. Pero no hagáis trampas...  

miércoles, 9 de abril de 2014

Reseña de "Días de ruta", por Vicente Muñoz Álvarez


Hoy compartimos con vosotros la última reseña de José Antonio Olmedo López-Amor. Disfrutadla.

                                                                                      

Título: Días de ruta
Autor: Vicente Muñoz Álvarez
Editorial: Lupercalia
Género: Poesía
Número de páginas: 179
Fecha de publicación: Marzo de 2014
ISBN: 978-84-941639-5-1

Titular:
Ediciones Lupercalia publica en el número VII de su colección “Leviathán” Días de ruta, el nuevo poemario de Vicente Muñoz Álvarez.

                                                       Por: José Antonio Olmedo López-Amor
Reseña:
Inquietante, atípico, sombrío. Calificativos tan precisos son los que describen el octavo poemario de Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966), un poeta, narrador y editor español que es ya -merced a su bagaje- un ilustre letraherido. ¿Por qué inquietante? Pues por ejemplo, por su inicial y arriesgada , o su capacidad para exorcizar demonios con su propia medicina. ¿Por qué atípico? Por ejemplo también, por su larga extensión si lo comparamos con la tónica dominante de los poemarios actuales, o por su extremado acierto en utilizar la prosa como herramienta de irrupción narrativa. Y ¿por qué sombrío? Porque como ya hiciera en una de sus anteriores novelas Mi vida en la penumbra (Eclipsados, 2008),  aquí Muñoz Álvarez describe una vida tornasolada por las luces y las sombras de un existencialismo cainita que provoca una diáspora de mitos en aquel que lo padece.
Ya en sus primeros poemarios: Buscando la luz (Vinalia bolsillo, 1998) y Canciones de la gran deriva (Ateneo obrero de Gijón, 1999 y reeditado por Origami, 2012), se aprecia cierto desencanto y desencuentro entre la vida del hombre y del artista en relación con el mundo que lo rodea. De esas diferencias irreconciliables nacen, en la mirada del poeta, angustia, critica, reflexión y duda, como articulaciones de un ensamble mucho más complejo y sombrío; los poemas de este libro, tienen la capacidad de trascender los signos y transmitir estados vitales y texturas, además de llevar de la mano al lector en su periplo y sorprenderlo constantemente.
La sugerente fotografía en blanco y negro escogida para ilustrar la cubierta del libro, es un magnífico trabajo de la fotógrafa creativa Julia D. Velázquez, quien ha sabido, con una maestría impactante, sintetizar toda la atmósfera y singularidad de esta obra en una imagen de lo más sugerente; la artista madrileña utiliza un viejo automóvil de carrocería desgastada por los años y las lluvias para representar el leit motiv de este road-book en toda regla. Ese vehículo es la metáfora perfecta, ya que encarna físicamente el carácter nómada del yo lírico, toda su dimensión, al ser viejo, gris y en movimiento. Pero además, Julia encuadra el automóvil de manera que subraya la importancia del maletero (equipaje) y de lo reflejado en la luna trasera (edificios y cielo), todo un acierto que da buena cuenta de la talla plástica y comunicadora de la autora. Julia ya trabajó con la poeta Dolors Alberola (Valencia, 1952), elaborando la cubierta de uno de sus libros Todos los trenes mueren en línea recta (Origami, 2012), trabajo donde ya demostró toda su valía como ilustradora.
Como ya hicieran Castaneda, Kerouac o Thoreau, -autores que el propio Vicente cita al principio del poemario-, el poeta pretende experimentar la vida en la naturaleza, pero para ello, -y a diferencia de ellos- escoge como escenario la naturaleza mundana de su acontecer diario, algo que lo obliga a estructurar el poemario en cuatro grandes partes; las correspondientes a las estaciones del año, las cuatro campañas de ventas que utiliza un hastiado representante de zapatos, el protagonista del poemario, para ganarse la vida.
Algo de estos tres grandes escritores ha conseguido imprimir Muñoz Álvarez en sus versos: la riqueza del mundo interior de Castaneda, la rebeldía del autor de Desobediencia civil (conferencia que fue publicada en 1848), o la pasión y el asombro itinerante de Kerouac, intrépido por las montañas escribiendo sus haikus. El eclecticismo de Muñoz Álvarez recoge lo mejor de cada uno, quizá más influenciado por éste último, para contarnos la historia de una vida sumida en la frenética inercia de una huida a ninguna parte, un recorrido por el cuaderno de bitácora de un trashumante.
Algunos de los aspectos más interesantes del libro son: la ausencia de letras mayúsculas al comienzo de los textos, y la ausencia también, de comas, durante los poemas en verso, así como de los puntos ortográficos al final de los mismos. Esta técnica, ya utilizada -por ejemplo, en libros de haiku- dota al conjunto de un continuum que trata de encajar su heterogeneidad a la vez que intenta potenciar las elipses incentivando al lector a interpretar el ritmo y las pausas. Sorprende también la disposición de las palabras en los versos, casi siempre breves, hábilmente espaciadas, distribuidas en el centro de la página y formando -en ocasiones- velados caligramas.
Como también sorprende que -al menos- una vez en cada bloque, encontremos cortos poemas que tratan de emular al Senryú japonés, pero con ligeros cambios en su métrica.
Muñoz Álvarez va aglutinando azotes de lucidez en su discurso, de manera que no permite surgir el aburrimiento en el lector en ningún momento de la lectura. Asoma entre sus versos una gran influencia de cultura audiovisual, con referencias constantes a obras cinematográficas de la historia, así como guiños a sucesos muy comentados de nuestra realidad contemporánea. El poeta, para bien o para mal, posee el mismo defecto o virtud que poseyó en su día el gran poeta Gerardo Diego, y es que, cualquier cosa que sucede en su vida, cualquier pensamiento, cualquier sensación, es presumible de convertirse en poesía, y eso explica -entre otras cosas-, la relativamente vasta bibliografía del autor, no solo en poesía, sino también en novela o ensayo.
Son muchas las virtudes de este libro, cosa que se encarga de ensalzar el poeta Gsús Bonilla (Badajoz, 1971) -finalista del premio nacional de poesía 2011- en el prólogo; unas páginas, donde además de elogiar la obra de Muñoz Álvarez, hace lo propio con su trayectoria y figura, nombrándolo disidente de las corrientes literarias modernas, algo -a mi parecer- que ambos comparten. Y no hace mal, Bonilla, en defender a capa y espada a un autor íntegro, trabajador y sincero, como es Vicente Muñoz, un escribidor que ha ido demostrando -en silencio- su talento durante dos décadas.
Muñoz Álvarez, al que han vinculado desde sus inicios al grupo de poesía de la conciencia, encuentra en la palabra, la calidez restauradora de un bálsamo, la seguridad que otorga poseer un arma homicida y la esperanza que inspira conocer el subterfugio o camino que puede transitar la mente humana, bien para protegerse de un mundo hostil, o para tratar de conocerse a sí mismo. Que estos versos del poema titulado Mar adentro, contenido en el libro, sirvan para reafirmar mis impresiones, así como para incitar al buen lector a descubrir a un demiurgo de estilema tan surtido como la propia vida:


Mar adentro

esta corriente
mar adentro
mi lucha

lo que arde
al fondo
de mi corazón

esta deriva
mi naufragio
mi angustia

lo que nadie
más que yo
puede contar

mi apuesta
suicida

por la literatura





Vicente Muñoz




Mándanos tu aportación antes del 30 de junio para entrar en el proceso de selección del número que verá la luz en 2015.
Puedes enviarnos tus fotografías, dibujos, poemas o textos en prosa, así como collages o cualquier material artístico que quieras compartir con nosotros.

domingo, 6 de octubre de 2013

CORRECIÓN EN LA FECHA DEL ESPECTÁCULO

La fecha del espectáculo es el domingo 27 de octubre, no el sábado como está puesto en el anuncio. Disculpad el error.

Os esperamos.

sábado, 5 de octubre de 2013

TEACINOSÍA

El grupo Otras Palabras presenta:

TEACINOSÍA: ESPECTÁCULO DE MISCELÁNEA ARTÍSTICA.

Os ofreceremos lectura dramatizada de poemas y cuentos, proyección de cortometrajes y una breve representación teatral como cierre. 

Esta performance, aderezada con música, no te dejará indiferente.

 Anímate y ven a vernos el sábado 27 de octubre, a las 19:00 en la Tabacalera.

sábado, 15 de junio de 2013

Aquí tenéis una nueva reseña de Anna Rossell, esperamos que la disfrutéis.

UNA DIVERTIDA LECCIÓN DE HISTORIA

Miguel F. Villegas
La cruz de sangre. Conjura contra las cortes de Cádiz
Padilla Libros Editores & Libreros,
Sevilla, 2012, 219 págs.
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por Anna Rossell
No es una novedad que escribir para un público joven requiere una fórmula específica, que reclama del autor una atención especial que le obliga a no perder nunca de vista la gama de edad de los lectores a los que se debe. Sin embargo la receta no es única; hay muchas maneras de atraer y mantener la atención del joven lector, el espectro de registros es amplio y hay ejemplos paradigmáticos –Harry Potter, por mencionar el más emblemático-, que han logrado ganar para el texto escrito a niños y jóvenes en un mundo en que casi todos auguraban la muerte de la lectura a favor de los juegos informáticos y el universo de la comunicación por la imagen. La apuesta más difícil sigue siendo la de enseñar divirtiendo, algo que muy pocos son capaces de conseguir.
Miguel F. Villegas (Jerez de la Frontera –Cádiz-), maestro, licenciado en geografía e historia, músico y escritor, es un pedagogo nato, motivado e ilusionado, que cree firmemente en el diálogo con las generaciones jóvenes y no renuncia a enseñar lo que por firme convicción cree necesario y responsable: los fundamentos de la convivencia. Villegas ya ha demostrado ampliamente con anterioridad que él acepta el reto y sale más que airoso del envite. Sobre todo en sus dos últimas novelas Tocata y fuga con Bach (agotada ya hace tiempo la 2ª edición) y Como agua entre los dedos (2010), el autor combinaba magistralmente entretenimiento y diversión con educación en los valores humanos esenciales: el respeto por la diferencia, la democracia constantemente mejorable, el conocimiento del pasado como herramienta fundamental para entender el presente y construir el futuro. Por ello en La cruz de sangre. Conjura contra las Cortes de Cádiz –“novela juvenil basada en hechos históricos”-, como reza su segundo subtítulo, sigue fiel a su trayectoria. Aprovechando el aniversario del bicentenario de la proclamación de la primera Constitución de España –La Pepa-, una de las más liberales de su tiempo, y midiendo con equilibrada premeditación las dosis justas de los ingredientes necesarios para atrapar en sus páginas a sus destinatarios, Villegas pergeña una historia de aventura y misterio en la que una pareja de adolescentes -chico y chica, con los que el lector se identificará- se ve implicada en un complot contra las Cortes de la capital gaditana en tiempos de la ocupación de España por las tropas napoleónicas. Atento a la necesidad de mantener la atención y la tensión, el autor compone capítulos breves, cuyo final deja en sopesado y premeditado suspense para provocar las ganas de seguir el hilo hasta el final. Las pesquisas y los peligros que han de superar los protagonistas parecen ocupar el primer plano de una novela que es, en realidad, también y en el mismo plano, una lección de historia, la que sentó los cimientos de la España contemporánea. La novela, susceptible de interesar a una amplia gama de adolescentes de entre diez y quince años y despertarles el interés por la lectura, es sin duda un instrumento educativo valiosísimo para docentes de todos los institutos de países de habla hispana, un libro que merece formar parte de los programas de lectura escolar, que se presta por añadidura a charlas y fructíferas discusiones en clase.
De Villegas se han publicado en España, además, La isla de los espejos (6ª edición), El monasterio perdido (3ª edición). Es también autor de poemas, obras de teatro para jóvenes y relatos. Según el Barómetro de Hábitos de Lectura 2008, publicado por la Federación de Editores de España, Villegas es el segundo autor español más leído, entre lectores de 10 a 13 años.
© Anna Rossell

http://annarossell.blogspot.com.es/